Así estaban Las Tendillas anoche, cuando acabamos de encerrar a la Esperanza, alias "la gitana", en su iglesia.
Sólo la gente que volvía de hacer lo mismo que nosotros, deambulaba por la plaza.
Emocionante hasta decir ¡basta!, como mueven "al Gitano", llamado popularmente así por el color oscuro de su talla y por su "camisa partía".
La Esperanza, la gitana, lo seguía detrás, con su manto verde y su túnica hecha de algún traje de torero, como manda la tradición, por ser la patrona de ellos.
Sus entradas fueron emocionantes con una larguísima petalá, imposible de fotografiar porque de la cantidad de gente que había no podía mover los brazos, Hugo y yo estábamos en primera fila, dos horas a pie quieto para conseguirlo
Pol y su madre no lograron estar con nosotros se quedaron atrás.
Una suerte vivir esta experiencia con él.
Para hoy ya tenemos el itinerario hecho, pero llevando bocatas de la casa, porque anoche nos fuimos del tren a las procesiones y así se vieron.
Todo sea por enseñarles a vivir nuestra Córdoba en Semana Santa.



















