Para los meses de Julio y Agosto, Gin nos ha propuesto el tema de la fotografía, de la que tanto abusamos en las vacaciones.
Para ello nos ha dado el material fotográfico de los principales artistas que dominan está técnica y nos brinda una pinceladas sobre sus ellas.
Gracias Gin por tu clase magistral sobre el tema, nos costará elegir a uno de esos maestros y una de sus obras, son todas magníficas.
He escogido a este fotógrafo australiano
Trent Park (1971)
Trent Parke es un destacado fotógrafo australiano conocido por su enfoque en la vida cotidiana y la exploración de la condición humana.
Su obra a menudo se caracteriza por una narrativa visual intensa y emotiva, con un uso magistral de la luz y la sombra para crear atmósferas impactantes.
Parke es miembro de la agencia Magnum Photos y ha recibido numerosos premios por su trabajo, que abarca desde la fotografía en blanco y negro hasta la experimentación en color, y a menudo se adentra en temas personales y sociales de gran profundidad".
La foto que nos regala Gin junto a su historia es esta , sobre la que me he inspirado para escribir mi participación
El espectáculo de luces y sombras que le brindaba el atardecer, hizo que se asomará a la ventana mientras saboreaba una taza de café humeante.
Contempló el panorama que se le ofrecía, era aún más sorprendente que el que había imaginado, los tenues rayos de sol atravesaban la opacidad de las nubes, haciéndose presentes junto a ellas, para dar un paseo por la ciudad solitaria.
De pronto irrumpió en escena un personaje de mediana edad, alto, que se movía con elegancia en la tramoya que le estaba brindando la Naturaleza.
Al verlo, por su cabeza retrocedieron los años a velocidad de vértigo y se vio retratado en ese personaje que contemplaba desde la ventana.
Se preguntaba si la vida que había vivido era la que había deseado tener en su juventud, si hubiese preferido llevar una existencia menos segura, pero dedicada a lo que él amaba: el arte en todas sus facetas.
Pensó en aquella proposición pictórica -literaria que le hicieron y que hubiera colmado sus ilusiones, haciéndole experimentar la locura de la vida de un artista que hubiera alegrado su monotonía vital.
Sin pensarlo dos veces, cogió el ascensor y bajó a la calle con la intención de invitarlo a subir a su casa para resguardarse de la incipiente lluvia que empezaba a coger protagonismo en el asfalto.
No lo vió, había desaparecido, seguramente la lluvia le había hecho aligerar el paso.