jueves, 10 de septiembre de 2026

JUEVEANDO CON ALGO NORMAL QUE NO DEBERÍA EXISTIR

 Idea propuesta por Ibso desde el blog:
 en él podréis leer nuestras participaciones sobre algo que siendo totalmente normal, no debería existir


Imagen: Asteroide (6478) Gault. Telescopio espacial Hubble.

Tomo una imagen de el autor, Brad Kunkle, que conocí a través de nuestra amiga Gin y creo que sirve muy bien para mí participación en este Jueveando, por los dorados de su óleo salpicado en oro, que utiliza para reflejar en el agua los destellos del cielo e interactuar con el espectador de su obra cuando la contemple.
 Aquí no sucede eso, pero la imagen se aproxima al relato porque algo que es totalmente normal como bañarse en el mar al  atardecer, produce un efecto que no debería existir, y vaya si existe.



Cada vez que entraba en el mar al anochecer era una nueva experiencia para ella, como si nunca hubiese estado en él y nunca se hubiese dejado rozar por sus aguas. A esa hora es cuando más disfrutaba del baño porque el mar queda  solo, en silencio con ese color sepia que le brinda el sol mortecino y con sus pequeñas ondas que lo hacen semejante al desierto.
Ella nunca había estado en el desierto pero creía que allí haría un calor sofocante como el que brotaba por todos los poros de su cuerpo en esos momentos.
 Sus sienes se hacían eco de los latidos de su corazón, las palpitaciones resonaban en todo su  ser, casi se veía obligada a sumergirse en el agua para calmar esas sacudidas de energía que, ni aún así , desaparecían,  por el contrario la envolvían. Siempre imaginaba a la misma persona que la sostenía entre sus fuertes brazos y la dejaba relajada y flotando sobre la superficie del mar.
Ese era su mejor momento.
 Y se permitía evocarlo, cada vez que el cuerpo le pedía esas sensaciones aunque no estuviera cerca de esa inmensidad salada que la cobijara.
Montaba toda una liturgia que recreara el mismo ambiente: preparaba con mimo
 la bañera con sales, ponía velas que dieran una luz cálida semejante a la puesta de sol y se sumergía en su mundo de ensoñación bajo el trozo de cielo que enmarcaba la ventana...

15 comentarios:

  1. He llegado a visualizar ese mar desde la bañera y sentir esas olas y el firmamento lleno de 💫.
    Hoy tu relato lleva esa fuerza de amor que sientes por tu mar
    😘😘💫

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  2. Esse efeito realmente existe.. E tu descreves tão nem a cena que deu bem pra nos colocar nela!
    Gostei de ler!
    beijos, chica

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  3. Sin duda bañarse en el mar al anochecer puede ser algo irreal.

    El sol se oculta raudo en la línea difusa del horizonte. Las olas parecen apaciguarse invitando al baño. El cielo se incendia en un rojo anaranjado. El agua copia por un instante ese fuego. El cuerpo parece flotar en el vacío y, si te sumerges en el instante preciso, la nada te envuelve. Percibes una efímera calma en el cuerpo y el silencio de tu mente te hace sonreír.

    Despides a la luz de una estrella y le das la bienvenida al infinito que se contempla en la noche.

    Evocador tu relato.
    Un abrazo y gracias por participar.

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  4. Su bañera reemplaza en su imaginación todas las sensaciones de zambullirse en el mar y soñar, un abrazote Tracy!

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  5. La imaginación no tiene límites ni fronteras.

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  6. Tu relato, no sólo nos introduce en la magia del agua, su poder sanador, su abrazo y su frescura...también nos muestra tu poder de soñar, de sentir el amor de la vida en ese ritual, que uno mismo se dedica y nos pone en contacto con nuestro espíritu, que nos lo agradece profundamente...
    Mi abrazo entrañable, Tracy...
    P.D: En el anterior post decías que quizá no había gustado tu post...Lo cierto es que, tus dos posts, el de ayer y el de hoy aún no aparecen en la lista de lectura, la gente no los ha visto, Tracy...

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  7. Tracy, qué bien has llevado la propuesta. Algo tan normal como un baño en el mar al atardecer se convierte en una experiencia que roza lo inexplicable, donde la memoria, el deseo y la imaginación transforman la realidad. Me ha gustado especialmente esa liturgia que recrea lejos del mar, con las sales, las velas y el cielo enmarcado por la ventana, como si las emociones encontraran siempre el camino para volver. Un relato lleno de sensibilidad y de esas ausencias que siguen habitando los mejores recuerdos.
    Un fuerte abrazo, Tracy.

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  8. Hola Tracy, ¿qué tal? No se me actualizan las publicaciones de ningún blog, la tuya última es la de "Día de fiesta", entré a saludarte de mi regreso de vacaciones, y me encuentro con tu relato jueveando, qué sorpresa. Qué bueno, eso de imaginar sensaciones, me ha encantado, imaginar que está una en el desierto, o sumergirse en el mar desde la bañera. Voy a tenerlo que hacer yo ahora que dejé el mar tan lejos.

    Que estés pasando un feliz día.

    Un beso enorme.

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  9. Pues claro. Son nuestro mundos. Y entonces tan solo el limite es nuestra imaginación.

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  10. Que conste que este relato no he podido aun leerlo en mi bitácora, blogger está haciendo de las suyas y no actualiza determinados blogs al día, ya me lo habia aviado Paula en el suyo. Este lo he leído a través del de IBSO en su enlace.

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  11. Una liturgia de imaginación y evocación, de una mujer con una mirada probablemente soñadora.
    Saludos.

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  12. Es una propuesta muy IBSO y la has resuelto muy bien. Ya te lo han dicho en mi blog no se actualiza el tuyo, ni el de casi ningún amigo, he venido buscándote

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  13. Un ritual de sensaciones que gratifica a quien se anime. Muy apropiado aporte para alguien amante del mar como vos, Tracy. Un abrazo

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  14. Hola Tracy, poder soñar e imaginar un sitio que te gusta, un espacio que añoras estando en tu propia casa es maravilloso, como tu protagonista logró recrear esas imágenes en su baño y disfrutarlo.
    Un abrazo.
    PATRICIA F.

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