después de unos días fantásticos, aterrizo en mi casita donde me dicen que ya está terminada la obra.
Nada más meter la llave en la cerradura me pareció oir el aleluya por todo un coro de godspell.
Pero como se suele decir "la alegría dura poco en casa del pobre" y así fue: comprobé que aunque el grueso de la obra está terminada, aún quedan más flecos por teminar que los que tiene un mantón de Manila.
Ahora me queda luchar con el teléfono y el "a ver si para la semana que viene...", "ya hasta después de Semana Santa...", "yo echo el teléfono cuando me traigan...", "hasta que la fábrica no me lo mande..."
En fín..., yo voy a lo mío, que tiene lo suyo: LIMPIAR.
¿Preparados productos de limpieza? ¡YA!
¿Preparadas herramientas de trabajo? ¡YA!
¡AL ATAQUEEEEEEEEE!, ¡YA!
Atrás quedó mi preciosa manicura, mi té superhipermegapijo, mi carpaccio de alcachofas...
¡¡¡Adiossssssssssss!!!
Que tengáis un buen día vosotr@s que podéis.














