Es un libro que me ha encantado por su sencillez totalmente naif, que logra mantener el interés del lector de principio a fin.
Su autor Chris Stewart,
antiguo batería del grupo Génesis, decidió dejar la música para viajar por el mundo, hasta que vino a establecerse en la Alpujarra granadina.
Bueno, pues es justamente de éso de lo que trata el libro.
Chris empieza a reconstruir un cortijo alpujarreño "El Valero" cerca de Orjiva, en el que no hay luz, ni agua, pero sí un sin fin de contratiempos que va solucionando de la mejor forma posible junto a las gentes de este lugar perdido en las sierras granadinas.
Sus descripciones son tan reales, que me ha parecido estar andando por los valles y montes alpujarreños dotados de esa belleza tan espectacular que tienen.
Me encanta todo lo que huela a ellos, por eso comencé a leer este libro con una buena predisposición porque creía, y no me equivoqué, que con la vorágine que tenía montada en mi casa, los pocos o muchos renglones que me diera tiempo a leer, me traerían un soplo de aire fresco de esas tierras que tanto me gustan.
El libro tiene el interés de ser un documento en el que se pueden conocer cómo eran sus gentes y sus costumbres.
La narración es cortada de raiz en el final, dejándote con ganas de más.
Ese más habrá que buscarlo en una segunda parte "El loro en el limonero", porque Chris sigue viviendo allí con su familia y todo tipo de animales.
La leeré en cuanto pueda.
P.D. Gracias amigo Guille por recordarme que mi "Desafío de Colores" estaba durmiendo el sueño de los justos. Al leer tu comentario me acordé que no la había publicado.
Su autor Chris Stewart,
antiguo batería del grupo Génesis, decidió dejar la música para viajar por el mundo, hasta que vino a establecerse en la Alpujarra granadina.
Bueno, pues es justamente de éso de lo que trata el libro.
Chris empieza a reconstruir un cortijo alpujarreño "El Valero" cerca de Orjiva, en el que no hay luz, ni agua, pero sí un sin fin de contratiempos que va solucionando de la mejor forma posible junto a las gentes de este lugar perdido en las sierras granadinas.
Sus descripciones son tan reales, que me ha parecido estar andando por los valles y montes alpujarreños dotados de esa belleza tan espectacular que tienen.
Me encanta todo lo que huela a ellos, por eso comencé a leer este libro con una buena predisposición porque creía, y no me equivoqué, que con la vorágine que tenía montada en mi casa, los pocos o muchos renglones que me diera tiempo a leer, me traerían un soplo de aire fresco de esas tierras que tanto me gustan.
El libro tiene el interés de ser un documento en el que se pueden conocer cómo eran sus gentes y sus costumbres.
La narración es cortada de raiz en el final, dejándote con ganas de más.
Ese más habrá que buscarlo en una segunda parte "El loro en el limonero", porque Chris sigue viviendo allí con su familia y todo tipo de animales.
La leeré en cuanto pueda.
P.D. Gracias amigo Guille por recordarme que mi "Desafío de Colores" estaba durmiendo el sueño de los justos. Al leer tu comentario me acordé que no la había publicado.

























