HABLAR DE MAYORES ES...
Me encanta contemplar al señor de la imagen tumbado en un verde césped que te llena de optimismo. Me agrada ver su gran bigote cuidado, su piel bronceada y su gesto desenfadado mirando el ordenador.
¡Ojalá todos los mayores respondieran a esta imagen!
Pero creo que es un cebo publicitario de algún servidor de internet.
Haberlos, haylos, pero son tan pocos...
La realidad es otra bien diferente porque...
Hablar de "mayores" es...
hablar de soledad y recuerdos, en el mejor de los casos cuando éstos no se hacen escurridizos y se escapan por el laberinto de los surcos cerebrales escondiéndose en no se sabe qué parte.
Hablar de mayores es...
hablar de tiempo de espera, de una llamada, de una visita, de una conversación en la que lo tengan en cuenta, a él y a sus opiniones, aquellos que realmente le importan.
Hablar de mayores es...
hablar de deterioro físico, de carencias, de dolemas, de pastillas de todos los colores, de necesitar ayuda y no tener a quién pedírsela.
Hablar de mayores es...
hablar de quedarse sin referencias en un mundo en el que la técnica y la electrónica se ha enseñoreado de su hogar, desplazándolos, haciéndolos unos inútiles.
Hablar de mayores es...
hablar de faltas de respeto y de cariño por las generaciones que viene tras ellos, olvidándose que en el mejor de los casos les espera llegar a esa edad.
Hablar de mayores es...
hablar ineludiblemente de Residencias o en el mejor de los casos hablar de "los abuelos-golondrina", porque la vida se vive con tal vértigo que los mayores y su lentitud son una lacra, estorban para seguir el ritmo que la sociedad va marcando y van girando por las casas de sus hijos para no ser demasiado gravosos o serlo el menor tiempo posible.
Hablar de mayores es...
hablar de muerte, porque aunque ella es patrimonio de todos, a medida que se va avanzando en edad, lógicamente cada vez está más cerca ya que se encuentran situados en primera línea de tiro.
Así es que...