A mis hijas les digo que cuando me tengan que regalar algo, sea en "especie", me ha costado, pero esta vez lo he conseguido: Las dos se presentaron sorpresivamente el día de mi cumple, a pesar de ser jornada laboral.
Ellas fueron mi mayor regalo, aunque venían con algo más bajo el brazo.
Una de ellas me regaló un pack que contenía el acceso a los baños romanos para dos personas (que luego fuimos tres, mis hijas y yo), una sesión de pedicura y como colofón un té en sus jardines.
El lugar: el Spa del Hotel Bailío, no sé yo si mis pies se merecen tanto
porque el lugar es de ensueño. Como muestra bien vale un botón.
A los baños romanos entramos las tres,
Fue una mañana de chicas, que empezaron en estos magníficos baños,
primero agua caliente, después pasamos al agua casi fría y por último a la templada
¡Qué bien lo pasamos!, estábamos solas por lo que nos pudimos permitir el lujo de hacer meditación, recitar mantras y reímos mucho, al salir nos dijeron que se había oído todo por la magnífica acústica que tienen los baños, la verdad que no nos importó mucho.
De allí pasé a la sesión de pedicura

Nunca me la habían hecho tumbada, pero es que incluía masajes, exfoliante y mascarilla hasta la rodilla y esmaltado.
Este el resultado:


Y como punto final, el té en el jardín
al que os invito, viene con orejones, dátiles. pasas, nueces de Macadamia...
Quisiera haberos invitado a todo lo demás, pero no cabíamos.
¡Venga!, animaros
¡Feliz martes!