es lo que me llevó a sacar las entradas del espectáculo de:
Tanto he oido hablar de esta malagueña de 26 años,
Premio Nacional de Danza 2010 y con ocho montajes escénicos a sus espaldas, que quería saber dónde estaba el misterio.
Y aquí estoy para contároslo:
empiezo por su fuerza interpretativa que le hace subir la bata de cola un metro por encima del suelo, a pesar de no tener mucha estatura,
("Mujeres")
continúo con la novedad que imprime a sus montajes desde el mismo momento que el espectador entra por la puerta del teatro:
ella, en el escenario, de espaldas al público va interpretando la música que suena con sus brazos. Impacta la larga cola que cubre toda la alfombra del pasillo del patio de butacas, que dejará colgada en el escenario para luego tomarla al final y enredarse en ella como si de una marioneta se tratase.
¡¡¡CHAPEAU!!!
Por último la filosofía que tiene sobre la Danza.
Ella explica su espectáculo "VINÁTICA" como "una deconstrucción del flamenco, en la que cada uno somos o podemos llegar a ser muchos personajes a la vez. A medida que vas creciendo, esas posibilidades se quedan por el camino"
Para entender esta teoría, hay que verla bailar, enseguida se comprende como va componiendo y descomponiendo los movimientos como si la estuviésemos contemplando en una moviola.
Nos sigue explicando que... "aunque no existe un argumento, en
Vinática sí hay una presencia poética del vino. Las personas somos, a veces, como el vino: nos avinagramos con el tiempo"
(fijaros en la cabeza: son cascabeles, ¡marca compás con todo: anillos, pulseras, zapateado encima de copas rotas, hasta con la cabeza!)
Y sigue diciéndonos:
"... pero el título (Vinática) también suena a lunática,
a gótica...",
Lo que se le ha olvidado decir es que, con los años el vino adquiere solera y éso justamente es lo que le ha pasado a ella: desde los tres años que fue su primera actuación hasta hoy.
Si tenéis oportunidad , id a verla es un soplo de frescura e innovación en el baile flamenco.
Igual los puristas del flamenco le ponen pegas a tanta modernidad, pero a mí me ha encantado.
¡Ole tú, Rocío!