viernes, 2 de enero de 2026

JUEVEANDO CON EL PRIMER DÍA DEL AÑO

 De nuevo nos dirige  CAMPI

NOS HA DADO TANTAS POSIBILIDADES Y TODAS TAN INTERESANTES...

No sé cuál elegir, pero ya lo pensaré



DOCE UVAS, DOCE HISTORIAS

PRIMERA UVA

Me lo han contado, yo no tenía ni un año estábamos en Ceuta y mis padres se estaban tomando las uvas, conmigo en brazos y en un descuido de ellos ( estarían haciéndose arrumacos ) cogí una uva y me la metí en la boca, se dieron cuenta que hacía algo extraño al respirar y enseguida mi padre, me cogió de los piés y me puso boca abajo y salió la uva disparada.
¡Menos mal, me dió la vida de nuevo!

SEGUNDA UVA
En Ceuta, siendo yo pequeña, los vecinos de mis padres, ya maduritos, nos invitaron a tomar las uvas, ya que las dos familias estábamos solas. Ellos habían tenido un bebé y yo le iba a llevar un regalito por el acontecimiento y mi madre me ensayó, que al dárselo les dijera "enhorabuena" pero yo que había oído los comentarios de aquel nacimiento, le dije en vez de enhorabuena, "a buenas horas"
Qué vergüenza para ellos..

TERCERA UVA
Tendría yo diez añillos, nos fuimos a pasar las Navidades a casa de mi abuela, que estaba muy triste porque el año que se iba se le habían muerto los dos hijos más pequeños, una en enero y otro en marzo del año que terminaba. Mi abuela , como era lógico no quería saber nada de Fiestas y no compró uvas y yo me puse tan pesada con que no había uvas, que mi abuela, abrió una caja de mantecados que le habían llevado mis padres de regalo y con las campanadas del reloj del Ayuntamiento, que estaba enfrente de su casa, comimos trozos de mantecados en lugar de uvas.
Ya os podéis imaginar, nuestras bocas y gargantas, por poco morimos todos ahogados, pero nos reímos a mandíbula batiente, hasta mi abuela.

CUARTA, QUINTA, SEXTA, SÉPTIMA Y OCTAVA UVAS
Fueron las de mi adolescencia y juventud, las más divertidas y con más anécdotas pero esas,  me las guardo.

DÉCIMA UVA
Lo más anecdótico que nos fuimos
Varios matrimonios de Cotillón y me hice un vestido para la ocasión porque tenía una barriga apoteósica  y no paré de bailar y dar saltos. Estaba muy contenta y mi niña nació perfectamente el uno de febrero, muy bailarina por cierto.

ONCEAVA UVA
Ya tenía  las dos niñas y celebrábamos en mi casa el Fin de Año, para no moverlas y las Fiestas cambiaron de registro: nos disfrazábamos,
cantábamos o representábamos historietas que nos habían sucedido, ante un público familiar.

DOCEAVA UVA
Hubo otro cambio drástico cuando me quedé sola, sin el padre de mis hijas, sin mis padres, demasiadas sillas vacías, mis hijas se habían independizado y yo quería salir huyendo de mi casa en esas fechas y nos íbamos de viaje al extranjero y cuando ellas tuvieron sus casas, me iba con ellas.
Ahora son mis nietos y mis hijas los que quieren volver a casa por Navidad. Como el turrón.

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