viene el agua con limón por las mañanas en ayunas
Si le echas una pizca de bicarbonato y la endulzas con una cucharadita de azúcar sirve para limpiarte el estómago y si no lo añades el bicarbonatos ayuda a bajarte la presión arterial.
Os aseguro que las consecuencias de haber comodo torrijas, pestiños y flores de Pascua, desaparecerán por arte de birlibirloque.
¿Será por limones?
Tomo nota del consejo.
ResponderEliminarTe irá bien.
EliminarEn confianza, ¿un vaso solamente? creo que necesito una jarra entera.
ResponderEliminarPues adelante.
EliminarTracy, lo tengo por costumbre ya muchos años, además de limpiar el organismo, el limón alimenta y te ayuda a adelgazar.
ResponderEliminarMi abrazo y a disfrutar del sol, que ya vuelve de nuevo.
Es una receta de tiempo inmemorial en mi familia.
EliminarUn besito.
La misma cocinera que nos ha invitado a las torrijas se convierte en la boticaria que nos libera de sus consecuencias. Eres un lujo de amiga.
ResponderEliminarJajaja el arrepentimiento por haberos conducido al pecado, me hace daros este remedio, espero que me perdonéis.
EliminarPues a ello, seguir el consejo es fácil... Gracias.
ResponderEliminar... Sí, lo difícil es no tomarse las torrijas.
EliminarPor mucho tiempo tomé té con limón luego del almuerzo, mi pancita estaba más chata, ahora dejé esa buena costumbre y está redonda jajaja, un abrazote Tracy!
ResponderEliminarYo lo tomo en ayunas, es más eficaz o al menos eso dicen.
EliminarHace ya muchos días de las torrijas.
ResponderEliminarPero bien venido sea en consejo.
Más vale tarde que nunca, aunque yo la última que me tomé, fue antes de ayer.
EliminarMira que están buenas las torrijas, ummm, es que soy muy golosa, solo me lo permito de uvas a peras, tengo el azucar preso, me suplica que lo suelte, pero yo ni caso, jejeej
ResponderEliminarUn besazo Tracy.
No te veo yo con mucho propósito de la enmienda... Pero bueno, yo ya he cumplido mi misión.
EliminarTracy, después de las torrijas siempre llega ese momento de volver al equilibrio, y lo cuentas con tu humor habitual, ligero y cercano. Ese ritual del agua con limón —con o sin bicarbonato— suena casi a conjuro doméstico, de esos que pasan de generación en generación y funcionan porque creemos en ellos y porque nos reconcilian con el cuerpo después de los excesos. Qué placer leerte así, entre la risa y la complicidad.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, Tracy.
Es verdad, estos consejos pasan en las familias de generación en generación, a mí abuela se lo daban , a mí madre también , yo se lo di a mis hijas y ahora se lo doy a mis nietos.
EliminarVienen avaladas por los años.
Doy fé de ello
Eliminar...porque a ti también te ha ocurrido.
Eliminar¡Pero si después de las torrijas vienen ya los helados...!
ResponderEliminarSalu2.
Esperaaaaaasa, no corras....
EliminarMaravilloso, a veces tomo un vaso de agua con un chorrito de limón, sin bicarbonato.
ResponderEliminarSi no has tomado torrijas, no te hace falta el bicarbonato.
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