Estos días en Málaga, me he dedicado a comer aquellas cosas que en mi infancia se comían en mi casa. Mi padre como buen "boquerón" las colocó en nuestra dieta.
En el desayuno no faltaba nunca: LA MANTECA COLORÁ CON ZURRAPAS
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la preparaban entre los dos y su elaboración requería mucho mimo y mucho tiempo.
El olor perfumaba toda la casa y te alimentaba antes de probarla.
¡Hasta aquí llega el olor!
Lo que más le gustaba a él era el GAZPACHUELO, que a pesar de ser un plato contundente de invierno, ahora con estas altas temperaturas lo preparan , al menos una vez a la semana.
Ummmmmm!
MANOJITOS DE BOQUERONES FRITOS,
Mi madre los hacía como nadie, pero siempre con boquerón malagueño de este tamaño.
¡Qué ricos!
SALMONETES
De cualquier manera, fritos, a la plancha, al espeto, en blanco.....
A mí los que más me gustan son los salmonetitos fritos.
¡Qué riquísimos están!
EL AJOBLANCO, gazpacho blanco de almendras y que se sirve con uvas del tiempo uvas pasas
Es mi cena de verano, todas las noches que no salimos a tapear.
Me voy a comer, que se me ha abierto el apetito.





Delicioso, Tracy. Este homenaje culinario tiene el encanto de las cosas hechas con cariño: sabores que cuentan historias, gestos que unen, pequeños rituales que convierten una mesa en un lugar de encuentro. Me ha gustado cómo cada plato parece llevar memoria, afecto y una chispa de celebración. Se nota la mano que cocina pensando en los demás, y eso siempre emociona.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, Tracy.
Que aproveche!!!
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