os invito a tomarlo en el Hotel Wella de Barcelona
hecho por el arquitecto Ricardo Bofill, está situado al final del paseo Marítimo de la Barceloneta.
Su forma de barco anclado en el mismo mar lo hacen gozar de unas vistas maravillosas
Una cafetería amplísima nos recibe poniendo ante nuestros ojos un paisaje en el que se confunden las piscinas, las láminas de agua y el propio Mediterráneo
Una cafetería amplísima nos recibe poniendo ante nuestros ojos un paisaje en el que se confunden las piscinas, las láminas de agua y el propio Mediterráneo
Y aquí está el té, me atrae mucho la delicadeza en la presentación, no sé si se aprecia bien: una pirámide rematada por una hoja de té y dentro la bolsita.
además no sé cómo lo consiguen, pero una vez introducida, queda totalmente derecha, sin tocar fondo.
Esteticamente perfecto,
también en su sabor: está exquisito con un ligero sabor a azahar.
Mientras lo saboreamos podemos contemplar las vistas a la piscina
o el fuego en una chimenea super original, que se enciende al caer la tarde, fundamentalmente con carácter decorativo.
Aprovechando este ambiente que invita a la conversación distendida... os cuento lo que se dice de este lujosísimo hotel,aunque no se sabe si es una leyenda urbana o es verdad, pero como me lo contaron así os lo cuento yo:
Se comenta que en el casting para escoger recepcionistas, además de hablar tropecientos mil idiomas, primaba el tener aficiones originales, como valor añadido, para así poder hablar de algo novedoso (y no del manito tema del tiempo) al acompañar a los clientes en el ascensor o por el hotel.
En la carta de presentación del hotel se dice que es el único que puede cumplir todos tus deseos (siempre que sean legales) en el momento que los verbalices, como proporcionarte, a las cinco de la madrugada, unas zapatillas para hacer footing o poner a tu disposición un yate, si deseas ver amanecer desde el mar.
¿Qué?, ¿Cómo se os ha quedado el cuerpo?.
Como diría mi amiga Isa, la suiza, "hay gente pá tó".
Nosotros vamos a tomarnos nuestro té, que no necesitamos más.
¡¡¡Buen apetito!!!.
Esteticamente perfecto,
también en su sabor: está exquisito con un ligero sabor a azahar.
Mientras lo saboreamos podemos contemplar las vistas a la piscina
o el fuego en una chimenea super original, que se enciende al caer la tarde, fundamentalmente con carácter decorativo.
Aprovechando este ambiente que invita a la conversación distendida... os cuento lo que se dice de este lujosísimo hotel,aunque no se sabe si es una leyenda urbana o es verdad, pero como me lo contaron así os lo cuento yo:
Se comenta que en el casting para escoger recepcionistas, además de hablar tropecientos mil idiomas, primaba el tener aficiones originales, como valor añadido, para así poder hablar de algo novedoso (y no del manito tema del tiempo) al acompañar a los clientes en el ascensor o por el hotel.
En la carta de presentación del hotel se dice que es el único que puede cumplir todos tus deseos (siempre que sean legales) en el momento que los verbalices, como proporcionarte, a las cinco de la madrugada, unas zapatillas para hacer footing o poner a tu disposición un yate, si deseas ver amanecer desde el mar.
¿Qué?, ¿Cómo se os ha quedado el cuerpo?.
Como diría mi amiga Isa, la suiza, "hay gente pá tó".
Nosotros vamos a tomarnos nuestro té, que no necesitamos más.
¡¡¡Buen apetito!!!.














