también llegó a provincias, directamente de la Gran Vía Madrileña
y la gente abarrotó el teatro a pesar de la crisis y del precio nada barato de las entradas.
quizás porque en un musical se venden canciones, alegría,
baile, color,
fantasía, amor,
sueños...
Tres horas de espectáculo, que hacen olvidar los problemas, porque desde el mismo momento que se atraviesa la puerta del teatro, hay actores de la compañía que, micro en mano,
animan al público, que llega agobiado con sus preocupaciones y problemas,
convirtiéndose, como por arte de magia, en una pandilla de amigos que baila desenfrenadamente, al ritmo de la música, en espera de que se alce el telón.
Ahora me explico el protagonismo que están alcanzando los Musicales por todas partes.
Bienvenidos sean, al menos mientras dure la crisis.