Nos dirige NEO con este tema que tendrá que tener en cuenta el atrezzo de las relatos de los western
Permitidme que esta entrada se la dedique a mi hermano en la víspera del que hubiera sido su cumple, si no se hubiera ido tan pronto .
¡Gracias!
Cuando las películas del Oeste
copaban las salas de cine
sin dar tregua a otros temas
que nos abrieran los ojos....
Cuando los Indios eran los malos
y los americanos uniformados
eran los buenos...
Cuando se atracaban las diligencias
por los caminos polvorientos
y se culpaba a los Indios
poniendo precio a sus cabezas...
Cuando el maldito hombre blanco
usurpaba sus tierras
a los pueblos indígenas
para construir el ferrocarril...
Cuando el amor prendía en el deseo
del soldado americano ante
la salvaje belleza india,
se presentaba con guante blanco.
Al contrario la mujer Blanca,
de cabello rubio y trajes de seda,
siempre era maltratada,
por la barbarie india.
Menos mal que mi hermano,
bastante más pequeño que yo,
siempre estaba a favor de los indios.
Me gustaba verlo jugar:
Campamentos extendidos
entre montañas áridas
y los indios colocados estratégicamente,
con sus flechas certeras.
Siempre los hacía vencedores.
¡Ole tú, hermano!, allí donde estés, te recuerdo.
Bonito homenaje le has escrito.
ResponderEliminarJao!!!
Tenia un fuerte de madera y muchos indios y el séptimo de caballería, me entretenía mientras mi hermana peinaba muñecas (yo tambien estaba, estoy, de parte de los indios)
ResponderEliminarEste poema despliega una tierna evocación fraterna enmarcada en la nostalgia del cine del Oeste, aquel espejo ingenuo de una moral invertida. Bajo la ironía del relato fílmico —indios malos, vaqueros buenos— late una crítica a la mirada colonial y una ternura doméstica: el hermano pequeño, justo en su inocencia, restituye la verdad del mundo imaginando la victoria de los vencidos. El gesto de recordarlo jugando es un acto poético y ético: un homenaje a la pureza, a la justicia instintiva y a la hermandad que trasciende el tiempo como una forma de resistencia amorosa.
ResponderEliminarSaludos
Sí, bello homenaje a aquellas películas de antaño.
ResponderEliminarBesos Tracy
Así tal cual lo has dicho, cuántas mentiras nos han contado, menos mal que algunos hemos abierto los ojos...
ResponderEliminarOle por tu hermano que vio que algo fallaba.
Un besote grande 😘
Yo siempre me creí que los indios eran los malos, hasta que me hice mayor. Tu hermano era un adelantado.
ResponderEliminarPrecioso y sentido homenaje a tu hermano pequeño. Lo siento, Tracy, desconocía la noticia.
ResponderEliminarMe uno contigo.
Besos para ambos. (dónde esté él).