Al llegar a mi playita, por primera vez este año, solo estaba un matrimonio argentino con sus cuatro nietos, dos españoles de un hijo casado aquí, y dos niñas pequeñas que habían venido con los abuelos a pasar las vacaciones y estaban encantados de la tranquilidad de estas aguas, porque dicen que en Mar de la Plata, las olas son descomunales
Este es mi recodo preferido para confesarme conmigo misma y soltar mis preocupaciones, que las tengo, no todo es jaja, ni juju. Cuando salgo de estas aguas, estoy nueva
El panorama que se ve desde esa roca, que no es ni la mitad de alta de lo que pare, es éste
Aquí me doy mi Bautismo Marino, cada vez que llego al mar en vacaciones y al despedirme cuando me voy tierra adentro. Consiste en zambullirme con tres ahogadillas, tragándome tres sorbos de su agua en cada una de ellas, pidiéndole al mar que me transmita su energía, su luz y me renueve por dentro y por fuera.
He de deciros que siempre que hago está práctica, da la casualidad que el agua está transparente.
Aunque creo que si no lo estuviera también lo seguiría haciendo, pero nunca se ha dado ese caso.
¡Os deseo un buen día!


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