Nos dirige DORO quien ha puesto el tema, en su blog podéis leer esas Conversaciones en el Hotel.
Pensaba que jamás utilizaría un hotel para tener una conversación importante con personas que le interesaran.
Los hoteles tienen salones elegantes, cómodos, a veces llenos de estilo o encanto, pero siempre carentes de esa calidez que se presta para tratar asuntos importantes o mantener una conversación íntima de alma a alma. por eso cuando en el chat que mantenían los primos se decidió hacer una reunión para tratar de un asunto urgente e importante que les concernía a todos, la perplejidad hizo que ni si quiera la curiosidad delatara alguna de las interrogantes que se cruzaron por su cabeza.
No quería saber nada hasta que se celebrara la reunión anunciada.
El día llegó y los primos se vieron en la explanada que había ante el hotel, se saludaron expectantes mirándose unos a otros por si podían adivinar las claves de este cónclave familiar.
En recepción les pidieron que acreditaran sus nombres, con miradas de soslayo entre unos y otros, la seriedad iba apoderándose de sus rostros.
Un conserje del hotel los acompañó a un salón privado en el que nadie los esperaba, sólo una enorme pantalla de cine.
Les preguntaron si les apetecía tomar algo. Al unísono denegaron la oferta, estaban deseosos e intrigados por tanto hermetismo.
Enseguida entró el Director del Hotel y tras saludarlos cordialmente les dijo que estaban allí para visionar una película que un afamado director de cine les había grabado a cada una de ellos sin que lo supieran y que una vez que terminara la proyección, esta persona se presentaría para comentarla con ellos y pedirle su autorización, para hacer con este material una película de arte y ensayo.
No admitiría fisuras , todos tendrían que dar su consentimiento o denegarlo. Si optaban por esto último el material sería destruido. Si aceptaban, después del visionado hablarían sobre todo lo demás con el Director de la cinta.
Se apagaron las luces.
En la pantalla salió el rótulo.
Automáticamente, sin mediar palabra, todos se pusieron de pie y se marcharon del Hotel.
El Director de cine que los había estado observando sin ser visto, le comentó al Director del Hotel.
- Agradezco que hayas sido mi cómplice en esta farsa. Gracias a ella sé que aún se puede confiar en el ser humano.