Siempre he valorado la amistad por encima de todo y en muchísimas ocasiones he tenido la oportunidad de constatar este dicho:
Nuevamente, lo he vuelto a comprobar.
He tenido que coger un tren a las seis de la mañana y por motivos que no vienen al caso, serían largos de explicar,

no tenía forma de despertarme. Podía haber recurrido a "las almas benditas del purgatorio", como decía mi abuela, pero lo mismo el purgatorio ya no existe, igual que se cargaron "el limbo"
Así es que la hora de despertarme y cómo me despertaría, me daba vueltas en la cabeza.
Lo comenté con algunos amigos, sin pensar que ellos se lo tomarían como una preocupación personal, entre otras cosas porque Miotro ya se iba a encargar de despertarme a larga distancia.
Mi sorpresa fue que el dia de autos empecé a recibir llamadas desde las cinco de la mañana para avisarme que me tenía que levantar ¿qué os parece?.
En esos pequeños detalles se notan los que siempre están ahí.
Gracias a todos ellos aquí estoy, en Barcelona, donde entre otras cosas, he venido a ver si se pone a tiro la casita de Urdangarin y la puedo comprar por un precio módico.
Si lo consigo vamos a hacer un fiestorrón de tres pares de "collons".
Nuevamente, lo he vuelto a comprobar.
He tenido que coger un tren a las seis de la mañana y por motivos que no vienen al caso, serían largos de explicar,

no tenía forma de despertarme. Podía haber recurrido a "las almas benditas del purgatorio", como decía mi abuela, pero lo mismo el purgatorio ya no existe, igual que se cargaron "el limbo"
Así es que la hora de despertarme y cómo me despertaría, me daba vueltas en la cabeza.
Lo comenté con algunos amigos, sin pensar que ellos se lo tomarían como una preocupación personal, entre otras cosas porque Miotro ya se iba a encargar de despertarme a larga distancia.
Mi sorpresa fue que el dia de autos empecé a recibir llamadas desde las cinco de la mañana para avisarme que me tenía que levantar ¿qué os parece?.
En esos pequeños detalles se notan los que siempre están ahí.
Gracias a todos ellos aquí estoy, en Barcelona, donde entre otras cosas, he venido a ver si se pone a tiro la casita de Urdangarin y la puedo comprar por un precio módico.
Si lo consigo vamos a hacer un fiestorrón de tres pares de "collons".


















