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Estoy empezando a leer, un libro que compré en Málaga, cuando fui a participar en un Club de Lectura
¿Os acordáis?
El libro ya lo tengo aquí y sólo empezar a leerlo
no sé si voy a seguir con él y no porque no me atraiga, sino porque me siento mal, invadiendo la intimidad de dos amantes, con unas palabras tan apasionadas, no porque yo me escandalice, no es para tanto, sino porque pienso que la Pardo Bazán estaría tan segura de que sus declaraciones amorosas sólo serían leídas por su amado Galdós, que daría suelta a toda la pasión y la fogosidad que albergaba dentro.
Ahora, muchos años después, salen a relucir estos amores pasionales que ellos mantuvieron en secreto durante tanto tiempo.
Ya el propio título de la obra: "Miquiño mío", nos pone sobre aviso el cariño y la ternura con la que la gallega se dirige a su amor y ya en el 1886 añade : "Miquiño mío del alma".
Lo que se va a leer aquí no es una novela en la que los personajes son ficticios, sino unas relaciones secretas de dos personajes de su tiempo que por ser leídos y admirados en la actualidad, resultan más allegados a nosotros, sus lectores, que a los de los coetáneos de aquellos tiempos en los que en realidad vivieron.
Quizás este fue el motivo por el que, cuando yo estudiaba Bachillerato, estás dos personas tan conocidas por su buena literatura, fueron denostadas por la monja que nos daba esta asignatura. Lo mismo pasó con "Las Follas Novas" de Rosalía, que jamás las mencionamos para que no hubiera sonrisitas con lo de "follas".
Tuve que esperar para leer a estos tres personajes cuando ya estudiaba la carrera
Por cierto aquella monja, era muy, muy buena en lo suyo y nos avivó en el placer de la lectura como fuente de entretenimiento y saber.
Quizás por eso colgaría los hábitos, como luego me enteré.