"corre a Urgencias y vete".
Ya habíais pensado otra cosa... ¿a qué sí?, pues la cosa fue más prosaica:
¡ME PICÓ UNA MEDUSA!
Esa no es mi picadura, la mía es mayor pero está en el mismo sitio aunque en la pierna derecha, no os la enseño porque mi amigo Marengo si ve como lo tengo se "desenamoraría" de mis pies y no me gustaría.No pod´ris imaginar como le tengo.
Bueno, sigo con la historia:
Cuando sentí el latigazo (para el lenguaje poético: "beso de medusa"), enseguida me limpié con agua de mar y arena, como se me quitó enseguida la quemazón que sentí, no le di mayor importancia.
Al rato se me hinchó, se me puso rojo amoratado, pero yo... bien: sin dolor, sin picor... ¡bien!.
Por la noche aquello empezó a picarme y me subía por las paredes de desesperación.
Me metí en Internet para buscar soluciones que calmaran mi picor y empecé a seguirlas:
Fui en busca de vinagre, pero...
con esta tontería de de las delicatessen en la cocina, tenía tantos tipos de vinagre que no me atreví a usar ninguno por miedo a que me sentara mal.
Entonces pensé en el amoniaco
¡qué pestazo! y además... ¿desde cuando llevaría el bote en el armario de la limpieza?, pensé "ni muerta me echo yo esta porquería, a ver si por la puta medusa me busco lo que no tengo".
¡Ya está: polvos de talco!, me calmarán el picor
pero conforme los tenía en la mano recordé que últimamente están contraindicados, así es que también los deseché.
El picor iba en aumento y no sabía qué hacer.
¿Y si me refrescara la zona con aire? enseguida me vino a la mente esta imagen, pero no era muy conveniente.
Así es que la cambié por esta otra, que es más española: darme aire con un abanico de los de toda la vida.
Con esta pose tan relajada, pero la única que permitía llegar al aire a la zona afectada, me dieron las claras del día, momento en que me fui a urgencias y encima me riñeron por no haber ido antes.
Ya estoy de vuelta en casa con mis antibióticos y mis cremitas. Ahora me queda por recoger todo lo que esta noche he puesto por medio, que por supuestísimo no guardé en su momento.
La puñetera medusa...
Luego dice mi queridísima Gala que son bellas...
Bellas serán, pero malas... más que un dolor de muelas a media noche o mejor dicho:
"Más que un picor de medusa a media noche".