jueves, 24 de noviembre de 2016

JUEVEANDO CON UN GIRO INESPERADO

Esta semana nos conduce Pepe y su propuesta es describir lo  que sucede cuando la vida da en giro inesperado.
 Si os queréis enterar de lo que ocurre: pinchad aquí




Sentada en el cómodo sillón del salón, veía languidecer las horas tras los cristales de su ventana. Apuraba la claridad del día todo cuanto podía, al fin y al cabo para corretear por sus recuerdos no necesitaba encender ninguna lámpara.
Muy atrás quedaron aquellos días en los que la casa era un bullir de pasos, de conversaciones cruzadas, de risas o llantos. Ahora sólo se repetían estos sonidos muy de cuando en cuando y durante poco tiempo, aquel en el que coincidían la señora de la limpieza y una chica voluntaria que venía a estar con ella y con sus silencios. 
Prefería estar sola no le entretenía nada que no fuera su run-run interior, pero los Servicios Sociales casi la obligaban a que por las tardes fuera alguien a darle compañía y ella aguantaba con la mejor de sus sonrisas.
Así transcurría su vida, hasta que un día llegó la Asistenta Social con una carta en la que se le asignaba plaza en una Residencia de Ancianos, donde sin duda iba a estar más atendida y más acompañada que en su propia casa.
En ese mismo instante se abrió ante ella un abismo profundo y negro: tendría que dejar su hogar. 
El mundo se le vino abajo.
Oía hablar y hablar a la Asistenta Social: fechas, visitas, direcciones, propaganda con fotos de colores...  
Ella desconectó... dejó de escuchar... 
 No tenía fuerzas, ni ganas de presentar batalla.
La vida le había enseñado que la sociedad se compone de colectivos, no interesan las individualidades; desde que nacemos hasta que morimos nos van insertando en grupos gregarios en los que hay que esforzarse para no perder la propia identidad.
Se dirigió al sillón abrazada a sus pensamientos y entre ellos se acurrucó quedándose dormida.
Al día siguiente pasó a engrosar en los Telediarios el número de personas mayores halladas sin vida en su domicilio. 

57 comentarios:

  1. Para estar así,mejor lo que le pasó.Eso no era vida...

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Algunas veces la vida soluciona los mismos problemas que crea.

      Eliminar
  2. Pues mira, mejor morir de pie que vivir de rodillas.

    Besos.

    ResponderEliminar
  3. Respuestas
    1. Es terrible que eso suceda en la realidad. Y sucede.

      Eliminar
  4. Me has hecho recordar a mis abuelos, en concreto a mi abuela paterna... no querían dejar su casa, pero finalmente accedieron a vivir con nosotros.
    ¡Ay, la vejez!!
    Besos

    ResponderEliminar
  5. Lamentable historia, amiga mia. Y pensar que se produce tan frecuentemente en los paises desarrolados!!! no merece la pena vivir para este final. Me ha gustado mucho,con la sensibilidad que te expresas. Saludos cordiales Tracy.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ... y cada vez se produce más porque cada vez los mayores estorban más y nos coartan la libertad de movimiento.

      Eliminar
  6. Podría ser perfectamente real, por lo menos los servicios sociales la tenían atendida, lastima que no es lo que ella quería. Abrazos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso de salir de su casa debe ser duro es un desarraigo terrible que a esas edades es insufrible.
      Abrazos

      Eliminar
  7. Triste y actual realidad.
    Para atender a un mayor tiene que haber alguien en la casa. Y ahí surge el problema y se agolpa toda la casuística: ¿quién se ocupa de la abuela si no se dispone de medios económicos para contratar a una cuidadora, si los hijos trabajan, si esto o si lo de más allá? Difícil, dificilísima situación.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Antes porque había trabajo y ahora porque no lo hay, lo cierto es que nuestros mayores son un estorbo.Triste pero real.

      Eliminar
  8. Pufffffffffffffffffffff y repufffffffffffffff...

    Besines utópicos, Irma.-

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí.... Requetepuffffffffffffffffffffffffffff...

      Eliminar
  9. Leyendas reales y tristes que ocurren cada día, almas que llegan a su límite y no quieren seguir adelante sufriendo en este doloroso camino.
    Un abrazo.
    Ambar

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La soledad es el mal del siglo XXI y quien es más la acucian son nuestros mayores.

      Eliminar
  10. Permiteme que dude: a veces la soledad compartida es menos soledad. Yo preferiría esa soledad compartida con otras soledades, que el ser una rémora para nadie.
    Trataré de estar en mi casa, mientras pueda "bandearme", lo que no permitiré es que a los que amo malvivan su vida por mi culpa.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Quizás falta esa educación que tienes tú y de deberíamos de tener todos, de facilitar la marcha a las residencias antes de que se haga por imperativo familiar. Pero de cualquier forma debe ser dolorosísimo el salir de tu casa por necesidades del guión.
      Mejor no pensarlo.

      Eliminar
  11. VAYA, TRACY, ME HA ENCANTADO ... CORTAZAR NO LO HABRÍA ESCRITO MEJOR.
    TERRIBLEMENTE CRUEL ... UNA GRAN FOTOGRAFÍA, AMIGA TRACY
    (YA SABES, SIGO SIN ENCONTRAR LAS GAFAS, DISCULPA EL TAMAÑO DE LAS LETRAS, PERO ES QUE SI NO ES ASÍ PUEDO ESCRIBIR CUALQUIER COSA

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo de las gafas te ha debido afectar también al cerebro ¡mira que compararme con Cortázar...! ¡qué delito tienes!
      No me tienes que pedir disculpas escribe como quieras, a estas horas de la noche se prefieren las letras grandes, pues los párpados se caen de sueño y de cansancio.
      Un besito.

      Eliminar
  12. Creí haber comentado tu entrada anterior, pero quizás se perdió al pulsar la tecla de publicar.
    :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. He ido a buscarte pero no, no estás. Habrá sido cosa de blogger.
      ¿Qué le vamos a hacer?

      Eliminar
  13. Respuestas
    1. Y lo peor es que tras ese giro se ve la muerte más cercana.

      Eliminar
  14. Mejor así, murió en su casa.

    Un beso fuerte.

    ResponderEliminar
  15. Tan triste como real... lo sé muy bien.

    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Todos conocemos casos como el del relato, desgraciadamente.

      Eliminar
  16. Una historia muy triste y muy real... qué decir. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  17. Mejor no decir nada. Guardar silencio.

    ResponderEliminar
  18. Si se pidiera llegar a viejos, sin tener que requerir ayuda, sería bonita la soledad. Pero... uf, no sabemos ni cómo vamos a estar entonces.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  19. terrible giro, culpa de una asistencia social, que no se comportó como debería sugerir su nombre.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno tampoco creo que tuviera la culpa ella del desenlace final, más bien sería la pena de estar sola la que se la llevó.

      Eliminar
  20. En Japón los mayores son considerados un estorbo. Un gasto que muchas familias no quieren soportar.
    Tu anciana murió de soledad.
    No quiero una sociedad donde los mayores son un estorbo o se mueren solos, pero es lo que tenemos, y no parece que el futuro traiga algo mejor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No sabía lo de Japón, a partir de ahora los voy a mirar de otra manera.

      Eliminar
  21. No hay nada como el hogar. Triste estar sola y terminar en una residencia, y sé de lo que hablo.
    un abrazo

    Lola

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Desgraciadamente sucede con bastante frecuencia.

      Eliminar
  22. Triste; pero real. La soledad de los ancianos y la obligación de que vayan a una residencia, y eso, hay muchos que no lo pueden soportar. Ella, secdejó morir.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es , la iban a separar de sus cosas que eran las únicas que le daban compañía y le brindaban bellos recuerdos.

      Eliminar
  23. Puffff es que me ha llegado al alma, yo que he compartido parte de mi vida con ancianos he visto de todo y aun son mi punto debil y cuando forman parte de tu familia y tienes que decidir por ellos ya ni te explico. Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me ha llegado a mí cuando lo estaba escribiendo...

      Eliminar
  24. Cuestión de mentalidad Tracy. Mi esposa y yo pensamos que, cuando llegue la hora en que seamos dependientes de los demás, si estamos mentalmente sanos, nos iremos voluntariamente a una residencia de ancianos. No queremos ser una carga y una rémora para aquellos que amamos más que a nuestra propia vida.
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Actualmente es mucha la gente que piensa así, pero antes... eso ni se contemplaba.

      Eliminar
  25. Qué pena, y qué miedo. El final para los que pierden su capacidad de autonomía es cruel.

    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esa es la vida que nos hemos montado o que nos han montado ¿quien sabe?

      Eliminar
  26. ¿se puede morir de tristeza?, Es una verdadera pena. Buen retrato nos presentas Tracy de un momento lamentable de la vida

    Abrazo

    ResponderEliminar
  27. Fue lo mejor que le pudo ocurrir.
    Una muerte en paz.

    Bss, Tracy.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo planeé para que fuera así, pero en la realidad no siempre ocurre así.

      Eliminar