domingo, 14 de septiembre de 2014

COSAS QUE DEVUELVEN LA FE EN EL GÉNERO HUMANO

A veces son hechos intrascendentes como el que he presenciado ayer desayunando en Madrid en la barra  de una cafetería que es una franquicia, hecho importante a tener en cuenta.
 Se acerca una señora no muy mayor a pagar su consumisión y le hace señas al camarero que le ha atendido y le dice que quiere decirle algo. 
El muchacho se acerca:
- Dígame señora.
- Quería preguntarte si el tomate triturado que ponéis con las tostadas lo pasáis por la batidora ¿no?
- Sí señora
- Me lo he figurado, mira es que quería darte un truquillo: si lo pasas en lugar de por la batidora por el pasapurés, se queda más rojo y más... más tomate y gana mucho a la vista, ya verás como notas que viene más gente a desayunar cuando lo hagas así.
Los chicos que había tras la barra y las personas que estábamos por allí cerca nos sonreimos, seguramente estábamos pensando que esta señora tan tierna creía que el negocio era propio y le brindó un consejo como si fuera su madre. Seguramente no sabía nada de franquicias, ni de que los chicos que están allí tienen contratos basuras y les da igual que lo que venden allí sea más o menos atrayente y que no tienen tiempo para florituras.
El chico a la altura de las circunstancias le contestó:
- Muchas gracias señora, le agradezco el consejo, si tengo tiempo lo haré como usted dice.
No me diréis que la señora no era tierna y que el camarero no merece tener un negocio propio,
¿A que sí?
Debo decir que la cafetería está siempre a rebosar, aunque no pasen el tomate por el pasapurés. 
Seguramente tiene mucho que ver el camarero.

31 comentarios:

  1. Todavía quedan personas con buenas intenciones y camareros educados y eficientes.
    Menos mal.
    El viernes tuve esa misma sensación,en otro ámbito.

    Besos

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    1. Que hay mucha, pero suenan más , los que no lo son.

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  3. Dudo que en esa cafetería hagan lo que esa señora tan sabiamente les dijo, cosa de las franquicias.

    Saludos

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    1. ¡Claro que no!, pero no me digas que el camarero estuvo maravilloso, porque podía haberle dicho, algo sobre su sueldo de mierda, su jornada maratoniana, en fin... ¿y la pobre señora, no era encantadora?

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  4. Imagino a la señora procupada como tod@s de que los negocios que conocemos sigan abiertos y dispuesta a poner su granito de arena. Resulta curioso como de algún modo nos hemos convertido en defensores de la actividad, del empleo, de la normalidad frente a tanta persiana cerrada.
    Un saludo

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    1. ¡Pues claro!, si es que no hay familia en la que la guillotina del desempleo no se haya cebado en uno o más de sus miembros. ¿No vamos a defender el pan nuestro de cada día?

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  5. Esas pequeñas cosas, amiga, son las que te hacen congraciarte con el mundo.
    Tu aptitud observadora, nos trae una nueva lección, que deberíamos aprender, en vez de pasar raudos por los aconteceres, sin prestarle atención a la vida.
    Un abrazo.

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    1. Como he dicho te devuelven la fe en el ser humano que muchas veces se está convirtiendo en ser "deshumano"

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  6. Qué bonitoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo, eso es calidad humana. Me encantó.

    Un beso fuerte y tierno. ¡Feliz domingo!

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  7. Me ha gustado pasar por aquí hoy, Un beso.

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  8. La verdad es que estoy de acuerdo con vos, ambos merecen lo suyo.
    Saludos

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    1. ¡ Y habrá tanta gente como ellos....!, pero pasan desapercibidos.

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  9. Lo hará, si tiene tiempo, claro...
    Saludos

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    1. Creo que ni lo intentará, harto trabajo tienen con servir tres personas a la cantidad de gente que va por allí a desayunar. Pero el dueño si le pueden sacar las castañas del fuego tres personas en vez de cuatro... mejor para él.

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  10. Con mucha gente como la señora y el camarero, este país iría de otra manera...
    Besos y salud

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  11. este es un tierno relato sencillo y lleno de contenido humano amiga Tracy....

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  12. Poca fe...poca me queda en el ser humano.... pero sí aún queda, aunque sea en detalles.


    Bss

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    1. De los detalles puede renacer la esperanza en el ser humano.

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  13. Tienes toda la razón, tanto respecto a la señora como al camarero.

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  14. A veces, hasta la vida nos da sorpresas... sí.

    Bss, linda.

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    1. ¡Sorpresas nos da la vida!, como la que tú me has dado hoy volviendo por la red.
      Te quiero y te lo agradezco.

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  15. Muy lindos los dos. Y tú por compartirlo.
    Un beso.

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