En la voz de Silvia Pérez Cruz y el sonido del arpa de María Jesús Ávila.
Es de una sensibilidad que te pone el vello de punta con cada rasgueo de las cuerdas del arpa.
https://youtu.be/mKFQ9mUVq6c?is=QHTiyryFq-udyMjv
Fue por voluntad de Dios
Que yo vivo en esta ansiedad
Que todos los males son míos
Que es mía toda nostalgia
Fue por voluntad de Dios
Qué extraña forma de vida
Tiene este mi corazón
Vive de vida perdida
Quien le daría el don
Qué extraña forma de vida
Corazón independiente
Corazón que no controlo
Vives perdido entre la gente
Obstinadamente sangrando
Corazón independiente.
Yo no te acompaño más
Para, deja de latir
Si no sabes adonde vas
Porque insistes en correr
Yo no te acompaño más
Si no sabes adonde vas
Para, deja de latir
Yo no te acompaño más
Lo malo es que si no acompaño al corazón ¿Dónde voy sin él? yo no sé ir sin él.
Sin corazón la vida es fría y cruel.
ResponderEliminarAsí es.
EliminarQué gran interpretación! No podemos vivir sin corazón, es inevitable, un abrazote Tracy!
ResponderEliminarSe pone el vello de punta de escuchar la música y la melodiosa voz de Silvia Pérez Cruz.
EliminarTracy, qué maravilla de elección. Esta letra de Amalia Rodrigues, con la música de Alfredo Marceneiro, es una de esas joyas que atraviesan el tiempo porque hablan directamente al corazón.
ResponderEliminarEse “fue por voluntad de Dios” que abre el fado ya marca el tono: una vida vivida desde la nostalgia, desde la herida y desde esa extraña forma de sentir que no se puede gobernar.
El corazón independiente que ella describe es una imagen potentísima. Ese latir obstinado, perdido entre la gente, sangrando sin remedio, es exactamente la esencia del fado: la imposibilidad de domesticar lo que uno siente.
Y cuando dice “yo no te acompaño más”, parece que intenta poner orden, pero enseguida llega la verdad que tú misma señalas: ¿cómo ir sin el corazón?, ¿cómo caminar sin aquello que nos sostiene aunque duela?
Tu reflexión final lo resume con una claridad preciosa. No sabemos ir sin él, porque es él quien nos lleva, incluso cuando no sabemos adónde.
Un fuerte abrazo.
Me encannnnnnnnnnnnnta, hay que seguir al corazón , aunque él no sepa donde va, siempre nos lleva al sitio adecuado donde nosotros queremos ir.
EliminarQue bella y nostálgica, Tracy. Será cierto que el corazón es nuestro segundo cerebro? A veces pienso que para algunas cosas es el primero. Un abrazo.
ResponderEliminarAunque a veces gaste malas pasadas, hay que seguirlo..
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