Y en vista de que va a caer la del pulpo, que él mismo vino a decírmelo a la orilla del mar mientras yo paseaba...
digo yo, que me parece que voy a adelantar mi regreso a la cruda realidad, así que me dispongo a tomar con vosotros el último café de mi verano.
Eso sí con un Croissante, que a estas alturas de la película da igual irse con un kilo más o un kilo menos ¿No os parece?


Que llueva, que llueva
ResponderEliminarLa Virgen de la cueva
Que llueva, que llueva
La Virgen de la cueva
Los pajaritos cantan
Las nubes se levantan
Que llueva, que llueva
La Virgen de la cueva
Que llueva, que llueva
La Virgen de la cueva
Los pajaritos cantan
Las nubes se levantan
Que sí, que no
Que caiga un chaparrón
Que sí, que no
Le canta el labrador
Que llueva, que llueva
La Virgen de la cueva
Que llueva, que llueva
La Virgen de la cueva
Los pajaritos cantan
Las nubes se levantan
Que llueva, que llueva
La Virgen de la cueva
Que llueva, que llueva
La Virgen de la cueva
Los pajaritos cantan
Las nubes se levantan
Que sí, que no
Que caiga un chaparrón
Que sí, que no
Le canta el labrador...
Jajajaajajaja
Adaptémonos a esta cruel realidad, si o si, no queda otra.
ResponderEliminarVan a caer muchos pulpos.
Ojalá y me equivoque.
Un beso Tracy
Feliz martes.
ResponderEliminarLos quilos no son importantes, las arrugas tampoco, y al espejo no le debemos nada. Muy bonito el pulpo, tratalo bien que tiene dos corazones.
ResponderEliminarBuenos días Tracy. Vaya púlpito lindo que has encontrado. Pues si el mar ya te ha avisado de que se acaba el verano, habrá que tomarse ese último café como se merece… y, por supuesto, con croissant. Totalmente de acuerdo que a estas alturas, un kilo arriba o abajo no va a estropear el recuerdo de un buen verano. ¡A disfrutarlo hasta el último sorbo! Un gran abrazo
ResponderEliminarLo de los kilos es lo menos importante, mientras se tenga buena salud y ganas de seguir viviendo.
ResponderEliminarTu Córdoba, te espera.
Besos.