Participación sobre la propuesta que hizo Ginebra para el mes de Mayo:
SECRETOS
Esta propuesta de Gin consistía en escribir sobre algunos de los recuerdos que guardamos en esas cajitas especiales que todos tenemos. Para ello nos da una serie de joyeros del que deberíamos elegir uno y contar la historia de algo que habríamos guardado dentro de él.
En el relato tienen que aparecer las siguientes palabras:
Un libro/ Un billete de tren/ Una tarta de manzana
La imagen que elegí fué la siguiente:

Entre sus recuerdos más preciados guardaba la Vieira del Camino de Santiago, cada vez que abría la caja de sus tesoros, la acariciaba mientras revivía, el día que tomó la determinación de hacer el Camino sola porque necesitaba esa paz interior que ya había experimentado al hacerlo la primera vez aún yendo acompañada por el que entonces era su pareja.
Siempre pensaba: con lo mal que tengo la memoria y la nitidez con la que recuerdo ese episodio de mi vida:
Una relación rota y afrontando en soledad, ese momento crucial...
Cómo preparé toda la parafernalia el viaje sin olvidar los miedos e ilusiones que, a partes iguales, llenaban la mochila de mi alma y que pretendía ir aligerando a medida que fueran avanzando mis pasos...
Cómo sin dar más tregua a las reflexiones, saqué el BILLETE DE TREN hasta Pamplona y de allí, el del autobús a Roncesvalles...
El viaje se me hizo corto leyendo UN LIBRO de itinerarios, albergues, recomendaciones y curiosidades del Camino.
Recuerdo como una vez en Roncesvalles busqué donde descansar para empezar a caminar al día siguiente... ¡Qué nerviosa estaba!
Por fin caí rendida por el cansancio hasta que la claridad del nuevo día me despertó y me inundó con su fuerza para realizar lo que me había propuesto: exorcizar paso a paso todos los momentos que había vivido con esa persona que tanto daño me había hecho, olvidarme de que la había conocido y empezar una nueva vida.
Aún hoy, después de toda una vida, me siento con el arrojo de entonces y recuerdo que busqué un lugar donde desayunar, parece que estoy viendo una pequeña cafetería..., ¿sería la misma en la que conocí a mi ex? la memoria me falla, ¡menos mal!, no quiero recordar nada de él.
Me senté en una mesa apartada... y pedí una porción de TARTA DE MANZANA y un té con una rodaja de limón.
Ahora mismo estoy paladeando el maridaje de esos sabores con el salado agridulce de las lágrimas que corrían por mis mejillas...
Tan ensimismada estaba que no advertí que un joven, que rondaba mi edad y que por su aspecto parecía un caminante, se sentó en la mesa vecina. Sólo volví a la realidad cuando oí que se dirigía a mí:
- ¿Qué tal está la tarta de manzana?, pensaba pedir un bocadillo, pero al verte... pensé cambiar de opinión ¿Qué me aconsejas?
La exasperación me sobrecoge de nuevo al pensar cómo la vida nos trae y nos lleva por donde quiere: Yo tratando de olvidar y ella impidiéndolo por todos los medios.
Recuerdo con nitidez las palabras que dije a mi vecino de mesa:
- La tarta está muy buena, puedes probarla si quieres, pero el bocadillo es más consistente para hacer el Camino, porque...lo vas a hacer, ¿no?... ¿es tu primera vez?
- Sí, ¿también la tuya?, ¿vienes sola? porque... podríamos hacerlo juntos...
En ese momento se produjo un cataclismo en mis sentimientos, el mismo que se está produciendo ahora en mi memoria, con dificultad acierto a recordar... las palabras se desdibujan:
- ¡Eso mismo estaba yo pensando! Me llamo María.
¿Es eso lo que dije?
¿Realmente me llamo María?
¿Quién soy?
¿Dónde estoy?