(Anoushka Shantar/ Buika)
Maravillosa canción que se la había escuchado a Concha Buika, pero al verla en el blog de Erik, acompañada por este magnífico video, se convierte en sublime.
Me parece tan especial que no quiero dejar de ponérosla, para que la disfrutéis con fruición durante el fin de semana.
https://youtu.be/NP3rzZzZCQw?si=yVx2M8GpUYtx_l9V
"Juntos nuestros cuerposNuestros corazonesCasi unoCasi unoCasi unoBailando, bailandoBailando, bailandoQue me merezco pasar la vidaBailando"
Pues sí, nos merecemos pasar la vida bailando, sin mirar lo que pasa a nuestro alrededor.
Bailemos pues, aunque sea con el palo de una escoba.
Bonita canción y bonito baile, Tracy.
ResponderEliminarGracias y feliz día.
Salu2.
Sí, mejor bailar y cantar y no dejarse arrastrar por este mundo de locos.
ResponderEliminarLindo vídeo,valeu compartilhar,Tracy!
ResponderEliminarÓtimo dia e fim de semana! beijos, chica
Muchas gracias.
ResponderEliminarBuen finde.
Uma dança cheia de arte e poesia gestual.
ResponderEliminarPois dancemos.
Bom fim de semana.
Abraço de amizade.
Juvenal Nines
Gracias. Esa sublime combinación de musica, canto y baile, me ha permitido empezar el día con una luminosidad un calor y un color distintos.
ResponderEliminarBesos.
Es verdad! HERMOSO video, gracias Tracy, un abrazote!
ResponderEliminarNo es mala idea, aunque a veces la vida no lo ponga fácil mejor bailar. Besitos
ResponderEliminar¿Y si me llaman brujo?
ResponderEliminarLa combinación de Buika con Anoushka Shankar ya era poderosa, pero al verla aquí, unida a ese vídeo que Erik rescató, adquiere otra dimensión: la música se vuelve casi un pulso compartido, un latido que acompasa cuerpo y memoria. El fragmento que citas —“Juntos nuestros cuerpos, nuestros corazones, casi uno”— funciona como una declaración de vida en medio de este mundo que tantas veces nos empuja al ruido. Y tu invitación final, bailar aunque sea con el palo de una escoba, tiene algo de resistencia íntima: seguir moviéndose, seguir celebrando, aunque alrededor todo parezca desordenado.
ResponderEliminarGracias, Tracy, por recordarnos que a veces basta una canción bien elegida para que el día cambie de color.