para los que entramos en ella y sonidos de otoño para los que entren en él.
Un tema muy original propuesto por nuestro Gran Jefe Gus, si queréis saber a qué suenan estas dos estaciones del año, pasaros por aquí
LOS SONIDOS DE LA PRIMAVERA
Existen sonidos inherentes a la primavera independientemente del lugar donde estemos, como la música de fondo que ponen los pájaros en los campos al clarear la mañana o el guirigay que forman al acoplarse en los árboles de la ciudad al ponerse el sol.
En mi tierra además de éstos hay otros sonidos que te ponen sobre aviso del fin del invierno y la llegada majestuosa de la primavera que hace su aparición al compás de trompetas y tambores de las marchas procesionales de la Semana Santa, el tintineo de las campanillas que adornan a las Vírgenes bajo palio moviéndose al compás de los pasos broncos de los costaleros que rompen con la cadencia de sus pasos arrastrados, el sonido de las "madrugás", quebradas por la voz del capataz que los guía o el canto de una saeta que corta el silencio.
También el silencio se hace sonido atronador ante el Paso de un Cristo que emociona, sea cual sea el credo religioso que profeses.
Igual sucede con los enardecidos piropos a la belleza de las imágenes.
Y cuando ha quedado instalada la primavera con esos primeros sones, llegan los aires de fiesta: los pueblos se engalanan y anuncian con el sonido de cohetes y fuegos artificiales el comienzo de la Feria:
El vocerío de altavoces en la Calle del Infierno animando a chicos y mayores a subirse a todo tipo de "Cacharritos" cada cual con su propio sonido y el propio aullido de su sirena...
Al adentrarnos por las calles de albero nos inundan otros sonidos, esos que te ayudan a olvidar las penas y a marcarte una de las muchas sevillanas que se oyen a través de los altavoces de las casetas que son editoras de sus propios compases y a cuyo ritmo cabecean al trote los caballos y los carruajes que transitan por el ferial.
La eclosión de trajes de gitana de ellas y de trajes cortos de ellos, cierran con los sonidos del choque de catavinos en los brindis y el revoloteo de volantes, toque de palmas, castañuelas y zapateados, ponen punto final a esta sinfonía primaveral de mi tierra.
(Con vuestro permiso me voy a poner ahora mismo unas sevillanitas, que me han dado ganas de oírlas y de bailarlas, aunque sea teniendo como pareja al espejo)
LOS SONIDOS DE LA PRIMAVERA
Existen sonidos inherentes a la primavera independientemente del lugar donde estemos, como la música de fondo que ponen los pájaros en los campos al clarear la mañana o el guirigay que forman al acoplarse en los árboles de la ciudad al ponerse el sol.
En mi tierra además de éstos hay otros sonidos que te ponen sobre aviso del fin del invierno y la llegada majestuosa de la primavera que hace su aparición al compás de trompetas y tambores de las marchas procesionales de la Semana Santa, el tintineo de las campanillas que adornan a las Vírgenes bajo palio moviéndose al compás de los pasos broncos de los costaleros que rompen con la cadencia de sus pasos arrastrados, el sonido de las "madrugás", quebradas por la voz del capataz que los guía o el canto de una saeta que corta el silencio.
También el silencio se hace sonido atronador ante el Paso de un Cristo que emociona, sea cual sea el credo religioso que profeses.
Igual sucede con los enardecidos piropos a la belleza de las imágenes.
Y cuando ha quedado instalada la primavera con esos primeros sones, llegan los aires de fiesta: los pueblos se engalanan y anuncian con el sonido de cohetes y fuegos artificiales el comienzo de la Feria:
El vocerío de altavoces en la Calle del Infierno animando a chicos y mayores a subirse a todo tipo de "Cacharritos" cada cual con su propio sonido y el propio aullido de su sirena...
Al adentrarnos por las calles de albero nos inundan otros sonidos, esos que te ayudan a olvidar las penas y a marcarte una de las muchas sevillanas que se oyen a través de los altavoces de las casetas que son editoras de sus propios compases y a cuyo ritmo cabecean al trote los caballos y los carruajes que transitan por el ferial.
La eclosión de trajes de gitana de ellas y de trajes cortos de ellos, cierran con los sonidos del choque de catavinos en los brindis y el revoloteo de volantes, toque de palmas, castañuelas y zapateados, ponen punto final a esta sinfonía primaveral de mi tierra.
(Con vuestro permiso me voy a poner ahora mismo unas sevillanitas, que me han dado ganas de oírlas y de bailarlas, aunque sea teniendo como pareja al espejo)