En días como el de hoy, cuando la Semana Santa llama a la puerta, me parece estar llegando a casa de mi abuela para estrenar las vacaciones.
Me instalaba en la cocina para contemplar el ir y venir de mi madre y mis tías al mando de la señora que iba a hacer los dulces típicos de estas fechas. Supervisándolo todo: mi abuela.
El olor a dulce casero era envolvente, me encantaba meter el dedo en la masa de las magdalenas y chupármelo, con la consiguiente regañina y la tentadora oferta de que si me portaba bien me dejarían ayudar, rellenando los moldes con la sabrosa crema.
La gran cocina se volvía pequeña
al llenarse de papel parafinado, placas de horno, tartaletas de papel blanco y utensilios que se usaban para recortar con festones lo bordes de la masa de los pestiños o sellarlos en el centro.
Grandes sartenes con aceite, huevos contados por docenas, harina en forma de volcán, rodillos, cacharros con azúcar, fuentes preparadas para ser llenadas...
Era una fiesta para mis sentidos de niña, siempre abiertos a experiencias que le parecían nuevas aunque se repitieran año tras año, como un rito litúrgico más, de la Semana Santa.
En aquel tiempo a las magdalenas no se las llamaba "muffins"
ni a los roscos donuts,
el hojaldre de las flores no se sacaba del congelador,
los pestiños salían todos desiguales
y las torrijas... eran... éso, ¡torrijas!
Me instalaba en la cocina para contemplar el ir y venir de mi madre y mis tías al mando de la señora que iba a hacer los dulces típicos de estas fechas. Supervisándolo todo: mi abuela.
El olor a dulce casero era envolvente, me encantaba meter el dedo en la masa de las magdalenas y chupármelo, con la consiguiente regañina y la tentadora oferta de que si me portaba bien me dejarían ayudar, rellenando los moldes con la sabrosa crema.
La gran cocina se volvía pequeña
al llenarse de papel parafinado, placas de horno, tartaletas de papel blanco y utensilios que se usaban para recortar con festones lo bordes de la masa de los pestiños o sellarlos en el centro.
Grandes sartenes con aceite, huevos contados por docenas, harina en forma de volcán, rodillos, cacharros con azúcar, fuentes preparadas para ser llenadas...
Era una fiesta para mis sentidos de niña, siempre abiertos a experiencias que le parecían nuevas aunque se repitieran año tras año, como un rito litúrgico más, de la Semana Santa.
En aquel tiempo a las magdalenas no se las llamaba "muffins"
ni a los roscos donuts,
los pestiños salían todos desiguales
y las torrijas... eran... éso, ¡torrijas!
Y yo creo que no se le daba tanta importancia a que engordaran o dispararan los índices de azúcar en sangre o subieran el colesterol.
Eran otros tiempos... tiempos de abstinencia, por eso en Semana Santa se echaba la casa por la ventana.
Eran otros tiempos... tiempos de abstinencia, por eso en Semana Santa se echaba la casa por la ventana.
¡Qué bonitos recuerdos! Torrijas, mmm... ¡Que tengas unos días de fiesta estupendos!
ResponderEliminarEs normal que llegadas ciertas fiestas existan en la cocina cosas inordenadas y las criaturas pequeñas que presencian este movimiento les parezca divertido y se encuentren tan felices.Hay recuerdos de la niñez que nunca se olvidan.
ResponderEliminarSaludos
Preciosos recuerdos, Tracy! Hoy estreno las vacaciones, aunque sin torrijas, ni magdalenas... Recuerdo ver a mi abuela hacer las flores, que ella llamaba de Carnaval, qué ricas estaban!
ResponderEliminarUn abrazo!
Pero qué verdades dices, wowwwwwwwwwwwww. las magdalenas que sabían a bien hechas...
ResponderEliminarXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
Hola!
ResponderEliminarQué buena pinta que tiene todo y a las horas que son ya me está entrando un hambre.
Feliz Fin de Semana.
Hija, qué alegría de manjares!!!! Vivan los dulces según las fiestas!!!!
ResponderEliminarAinss... qué recuerdos!!!!
Me voy al gimnasio.... cabizbaja!!!!! je ,je...
Bss...
A mi semana santa siempre me recuerda que son vacaciones. Tiempo para mi.
ResponderEliminarEso de los nuevos nombres de los viejos alimentos lo repito yo constantemente.
Qué lindos recuerdos, son similares a los que tengo de mi infancia, y me gustaría revivir estas costumbres, ahora que se me ha dado por preparar postres, creo que es una excelente oportunidad para compartir en familia.
ResponderEliminarBesos.
Maravillosos recuerdos de una época fundamental de nuestras vidas.
ResponderEliminarYo también recuerdo el olor de la cocina de mi abuela mientras freia las rosquillas de azucar y cuando hervía la leche con la canela en rama... ohhhh abuelita, no me olvidaré jamás de esos momentos. ¡¡¡Qué nostalgia!!!
Qué lindos recuerdos de tiempos idos pero de memorias frescas!
ResponderEliminarEs cierto Tracy, a veces los recuerdos de la infancia son tan intensos...todo nos parecía mejor que ahora
ResponderEliminarMe encantan las torrijas,mi padre las hace riquísimas con una receta muy personal,este año me he decidido a probar hacerlas yo también aunque no dejaré de ir el Viernes Santo por la mañana a casa de mi madre a tomarlas para desayunar después de ver procesión como es ya tradición...recuerdo asomarme a verla siempre con mi abuela...hoy parece que todas nos acordamos de nuestras abuelas ¡qué suerte tuvimos de tener abuela! ¿no crees?
Un Beso
Uyyy, ¡qué entrada tan tierna, deliciosa y ducle! Me ha encantado! Le van muy bien las fotitos, tienes estilo y clase, Tracy, mucha.
ResponderEliminarTenías razón cuando me dijiste lo que me dijiste sobre las abuelas el otro día, en mi post de "Las moras salvajes"
Happy Easter!
Tracy me ha encanatdo este post!!!
ResponderEliminarYo no tuve esa oportunidad de abuela...
pero si de madre.
Como bien dices no contaban las calorías era más importante la reunión familiar, esos momentos mágicos de la cocina.. y psar el legado a las siguientes generaciones.
Un abarzo
que seas feliz (tomamos una torrija???)
feliz finde
eljardindemiduende
Yo también recuerdo estos días en casa de mi abuela,haciendo los dulces y...comiéndomelos!!Estoy deseando llegar a Valencia y probarlo todo...aunque mi abuela ya no está...
ResponderEliminarBss Carmen
torrijas, pestiños y flores (de hojaldre) mis dulces preferidos... porqué será?
ResponderEliminarqué recuerdos!!
Tú también eres de esas abuelas que hacen repostería en semana santa? :)
Y sobre todo que recuerdos!!!! Ahora las vacaciones son diferentes, algunas veces puede parecer que mejores, pero el placer de disfrutar de esos momentos tan dulces y sencillos rodeados de personas maravillosas poco a poco se van...
ResponderEliminarMmmmmmmm! No quiero ponerme melancólica!!
Que disfrutes de una buena semana!
Oinss que eentrada mas bonita *_*
ResponderEliminarTiiiiiia me encanto tu blog enserio :D
Muchas gracias por tu comentario jo!
Tu blog si que es bonito *_*
Soy 32de.diciembre,pero justamente hoy me cambie el titulo del blog (:
jajajaaj un besito cielo!!! *_*
Encantada ! y mil gracias (:
Jolines, se me hace la boca agua!!! Aquí, en Santander, a las torrijas las llamamos tostadas y son típicas de navidad. Yo creo que en Semana Santa no se hacen aquí..... creo. Por lo menos, no las madres de toda la vida!!
ResponderEliminarBesos
Tracy, que entrada más cierta, que bellas las épocas en las que todo era un ritual familiar y precioso.
ResponderEliminarYo añoro esos tiempos también.
Todas las fotos se ven exquisitas :d
abrazos,
Piedad
Que recuerdos, de todos modos creo que podemos permitirnos abusar de esas magdalenas más veces que en semana santa!
ResponderEliminarJo, cuántos recuerdos. Lo tenías que pasar realmente bien :) Y con las monas de chocolate, con lo buenas y bonitas que pueden ser jeje. Yo nunca he hecho estos dulces en Semana Santa... a excepción de las torrijas que tanto en estas fechas como en otras, sí. Pero no sé, entonces la gente comería mejor sin tanta bollería industrial y tanta porquería, ni tampoco habría tanto dinero que actualmente muchas veces se malgasta, y habría para lo realmente necesario. Es distinto... ahora tenemos niños muy pequeños obesos y eso no está nada bien. Pero es eso... los tiempos cambian
ResponderEliminarImposible olvidar estas fechas en compañía de mi abuela... la cocina, los aromas, amasar, freír, 'no toques eso'... Me acuerdo de cada detalle!!
ResponderEliminarBesos y genial fin de semana!!
Qué dulce remembraza!!!
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