Está semana nos dirige DAFNE, que nos trae un tema muy interesante y muy de actualidad porque el 28 de este mes se celebra el Día del Orgullo Gay, para concienciar a la sociedad en la aceptación y el respeto hacia la liberación del Colectivo formado por las siguientes personas:
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El poder de un nombre
Las palabras, según en qué momento y cómo se dicen, tienen unas reacciones tan grandes, en la persona que las escucha , que ni nosotros podemos llegar a vislumbrar. Siempre tengo presente lo que me dijo una amiga de mi hija, que fue compañero de clase y amigo en el Instituto. Cuando terminó la Carrera de Enfermería, decidió hacer realidad una decisión muy meditada: cambiar de sexo. La cirugía estuvo repleta de complicaciones, hubo que detenerla en varias ocasiones para atender a otras enfermedades que surgieron que para nada tenían que ver con la operación que ella había programado. Todo en tiempo de la pandemia. Durante ese tiempo fui interesándome, del estado de sus diferentes problemas médicos, nunca de su operación, pues a conocía su padre, Ángel, todo un señor que no aceptaba para nada los problemas en los que su hijo se había metido. Los dos éramos conocedores del tema, pero yo respeté su silencio y él , el mío. Todo terminó felizmente y Angie empezó a hacer una vida normal. Un día me la encontré en los probadores del Corte Inglés y me abordó diciendo: - ¿Te acuerdas de mí? - ¿Cómo no me voy a acordar de ti? ¡Claro que sí, Angie!, estás guapísima y vaya "pibonazo" que estás hecha! Era verdad! Ya estuvimos hablando de que estaba en un Hospital de Málaga, muy contenta porque tenía una relación con los enfermos muy buena y todos la querían mucho. A lo que yo le contesté: - ¡Qué pena que no te hubiera tocado como enfermo a Ernesto , la enfermera que le atendió era un dechado de insensibilidad, que a mí me mataba, así que enhorabuena porque con tu forma de ser y actuar, estoy segura que el cincuenta por ciento de tus enfermos que se curan, se debe a ti. No cambies nunca. - Gracias por tus palabras y sobre todo por tu cariño de siempre, tú comprensión y tu naturalidad con el que has dicho mi nombre al encontrarnos, has sido la única persona conocida que no ha titubeado, al llamarme Angie.
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PD, nunca se debe llamar a una persona transgénero o no binaria por su "nombre muerto" o necrónomo o como se dice en inglés, ahora que está tan de moda los términos en este idioma, "Deadnaming", al menos que ella te lo permita.
Yo no lo sabía, pero actué con sentido común, que es el menos común de los sentidos, si os dais cuenta me he valido del nombre del padre para no pronunciar el suyo anterior.
Por eso os lo digo, muchas veces hacemos mucho daño o producimos mucha satisfacción, aún sin darnos cuenta.
Hay que seguir está regla conscientemente.
Gracias y perdón por la extensión, pero el tema lo merecía.
Cada uno cuenta sus historias como las vivido.
ResponderEliminarCon todo este tema que está semana hemos compartido me quedo personalmente que el respeto debe ser siempre mutuo y desear que todos somos merecedores de ser felices.
Un abrazo feliz fin de semana 😘
Estamos de acuerdo, Campi.
EliminarEs un relato genial para visualizar uno de los problemas que afrontan las personas que transicionan: el cambio de nombre y pronombres. Da pena que precisamente sean las personas más cercanas, como la familia y las amistades, las más reacias a aceptarlos.
ResponderEliminarMuchas gracias por participar, querida Tracy.
Un besazo enorme
Es un relato real, sin inventar una coma y como tú dices , es triste pensar que en los tiempos que estamos aún sean los más cercanos los que no tienen lucidez para comprenderlos.
EliminarUn fuerte abrazo
Alguna libertad se ha conseguido, aunque existan cafres, que tratan de aniquilarla.
ResponderEliminarNo les demos la oportunidad.
Besos.
La verdad no sé en qué piensan y por qué piensan que antes se vivía mejor y quieren volver y hacer tabula rasa de lo conseguido.
EliminarUn besazo
Bueno, acá tenemos a personas que sin cambiar de sexo solo lo hicieron con su apariencia y tienen documento de identidad con el nuevo género elegido. Creo que es la mayor libertad lograda, un abrazote Tracy!
ResponderEliminarLa cosa va muy lenta, pero lo importante es ir avanzando y pata atrás, no para tomar impulso .
EliminarSi, a mi me costó mucho entenderlo, pero sin querer sigue siendo para mi Fernanda... como no podía decirle fernando, lo acorté quedando como fer.
ResponderEliminarUna solución muy inteligente.
EliminarYo ya no sé cómo hay que hablar... todo lo que aprendí en el colegio está prohibido o a punto de ser prohibido.
ResponderEliminarMejor sólo gestos...
Eso, la mímica.
EliminarHola Tracy,
ResponderEliminarAbordas el tema desde un punto de vista más íntimo y personal y además nos das un lección que yo desconocía (lo del "nombre muerto") Quizás podamos entender algún día que la operación o no de una persona debe ser irrelevante para nosotros y que entendamos que no es un capricho. Son cambios que empiezan por uno mismo y si Angie resultó ser una persona mejor de lo que era pues miel sobre hojuelas.
Un saludo
La operación es terrible y cuando a pesar de saberlo se someten a ella, es que realmente lo necesitan.
EliminarBesod
Muito bom teu texto,Tracy e eles merecem respeito e o direito de term o nome morto esquecido,se essa for a vontade! Bela abordagem! Lindo dia! beijos, chica
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo merecen todo nuestro respeto.
EliminarUn abrazo
Amiga Tracy, boa noite de sábado!
ResponderEliminarUm texto bem elaborado com um exemplo pertinente que muito nos ensina sobre o tema.
Tenha um final de semana abençoado!
Beijinhos fraternos
Esta vez reflejo la pura realidad, por eso he hecho esa postdata para informar de algo que yo no sabía y que por casualidad actué bien, para que lo sepáis vosotros si os llega la ocasión.
EliminarEs cierto eso, Tracy. A veces hacemos mucho daño pese a esforzarnos por no hacerlo, y por el contrario, puede hacer mucho bien un gesto natural nacido con sinceridad. Un abrazo
ResponderEliminarPor eso he hecho mi relato sobre este hecho por si a alguien le puede ayudar.
EliminarEspero que se publicará bien mi comentario anterior
ResponderEliminarAhí lo tienes, .¿Es que has tenido problemas? Ya sabes que llevamos unos días con problemillas en blogger, espero que ya se hayan acabado.
EliminarGracias por tu preocupación por llegar.
Abrazos
Hola Tracy, un relato muy bueno y conmovedor, sin dudas aceptar las decisiones del otro y respetarlas es fundamental.
ResponderEliminarUn abrazo.
PATRICIA F.
Si con este tema se ha colaborado a conocer más está realidad, creo que es lo que pretendía Dafne con su propuesta juevera y puede estar orgullosa de los resultados.
EliminarPasan por mucho como para que un troglodita no los respete.
ResponderEliminarMe gustó la forma de abordarlo, desde tu propia experiencia.
Abrazo, Tracy
Es horrible, lo que se conoce y más, respecto a lo que pasan para conseguir sus objetivos que son dignos de respetar.
EliminarGracias porque también tus colaboraciones han contribuido a ello.
Un abrazo
Empatía, eso supone ponerse en el lugar de la otra persona y por ende aceptar todo su cambio, incluyendo su nombre ya que es su elección personal y quien lo respete, como tú lo hiciste con Angie, lo tendrá presente.
ResponderEliminarUn beso dulce y dulce fin de semana.
La empatía, algo que parece que está de moda como vocablo, pero que se práctica menos de lo que se debiera.
EliminarUn besazo
Una de las virtudes que te adornan es la naturalidad y así actuaste con esta chica. Lo triste es que tuviera que llamarle la atención, por no ser el comportamiento que habitualmente recibía.
ResponderEliminarPor desgracia es algo que no se práctica, cuando debería ser lo natural, pasa igual que cuando se dice del servicio de un bar , que son muy amables y educados, cuando eso se tendría que dar por seguro. Pero no es así, desgraciadamente.
EliminarMe ha parecido muy humano y emotivo. Destaca la importancia que pueden tener unas palabras dichas con respeto y naturalidad en momentos importantes de la vida. Me ha gustado el mensaje de aceptación y cariño hacia Angie, demostrando que comprender y tratar a las personas con normalidad puede dejar una huella mucho más profunda de lo que imaginamos.
ResponderEliminarUn abrazo
Siempre me ha admirado el valor y alcance que tienen las palabras para bien o para mal, por eso decía mi abuela que " de las palabras al hablar y de la bolsa al pagar, hay que cuidar"
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