Está semana nos dirigen:
ARTESANOS DE LA PALABRA, su propuesta es hacer un relato con las tres imágenes que nos dan y son las siguientes:
Con cuarenta grados en la calle, a Candelaria le daba calor hasta el nombre.
Cuando su madre la llamaba, montaba en cólera:
- Ni Candela, ni Cande, cuando se le pone el nombre a una hija, hay que pensar en las consecuencias.
El caso es que se enfadaba de verdad y la madre se molestaba por sus comentarios y en vez de dejar pasar el momento, replicaba:
- Pero... Eso no lo piensas cuando en pleno invierno tú misma dices "si no fuera por tu Candelita..."
- Por favor... ¡Callate!... que me está subiendo la temperatura...
La cosa se estaba poniendo fea y la madre optó por callar y dar media vuelta y buscar los álbumes de las fotografías para sacar el de la época en la que habían emigrado a Alemania para buscar trabajo.
Lo dejó abierto encima de la mesa.
- Nieves..., Nieves...
- ¿Qué dices mamá? ¿A quien llamas?, estoy duchándome, ahora voy.
Al salir del baño, se encontró con una serie de fotografías de Funtensee donde vivieron tantos inviernos crudos y empezaron a recordar las conversaciones en aquella cocina, el frío que hacía y como recordaban las temperaturas de su Andalucía....
- Nieves...
- ¿Pero qué dices mamá, ¿Te has vuelto loca?
- No hija, es que a partir de ahora en verano te voy a llamar Nieves, para que no te agobies con el nombre. ¿Te acuerdas de las vistas que tenía la ventana de la cocina?.
- ¿No me voy a acordar? Aquellas montañas que rodeaban al lago, repletas de nieve.
- Tú decías que cerrará las contraventanas que te daba frío ver el paisaje. Yo me ponía a hacer punto como una loca y mientras tú, cogías la botella que tenía ese nombre tan raro y de momento entrabas en calor y te daba por coger tu cuaderno y hacerle poesías a las naranjas de la abuela.
- Es verdad, bendita "caló" llama como quieras a a tu Candela.
El clima condiciona los nombres jajaja. Muy buen relato, Tracy! Mi mamá se llamaba Blanca Nieves, pero como tenía una compañera de trabajo Blanca a ella le quedó el Nieves, pero para nosotros fue siempre Blanquita. Un abrazote!
ResponderEliminarLo de Blanca nieves también se presta a chanza, con lo de os enanitos..., ante eso mejor Blanquita.
EliminarQué cierto es a veces no pensamos las consecuencias que puede traer un nombre .
ResponderEliminarCandelaria, no es un nombre muy común, pero es bonito para decirlo completo.
Que manía se tiene acortar o minimizarlos
Esas ventanas sirvió para dar frescor a un nombre.
Un besote 🎉😘🙋
Aquí ahora se lleva mucho el "Candela"
EliminarCandela Nieves, tampoco sería un mal y templado nombre :) Pero es cierto que algunos nombres defines tal cual a las personas.
ResponderEliminarUn beso dulce.
Demasiado los dos juntos,,, ¿no crees?
EliminarYo tengo dos nombres, como se usa aquí, y he sabido de personas con tres y cuatro. Todo es posible.
EliminarUn beso dulce más y dulce fin de semana.
Entiendo el mal humor de Candelaria con 40 grados de temperatura, yo estaría igual, jajajaja, si es que no me gusta el calor, no lo soporto.
ResponderEliminarTu relato es muy bueno y muy original me ha gustado mucho, muchas gracias por participar de nuestra propuesta Tracy.
Un abrazo.
PATRICIA F.
Gracias a vosotras por conducirnos por esas estampas que refrescan del calor que hace.
EliminarLos recuerdos tienen la capacidad de cambiar la temporatura del alma. Hay nombres que se heredan pero los recuerdos son los que nos regresan a casa.
ResponderEliminarAbrazo
... la temperatura del alma y también del cuerpo, te lo digo yo.
EliminarMuito divertida tua história,Tracy e Candelaria agora até que o frio cessasse iria see Nieves,rs...Muito legal e divertida! beijos, ótimo fim de semana, beijos, chica
ResponderEliminarMe alegro que te hayas divertido leyéndome.
EliminarBesitos.
El relato es conmovedor...cómo la madre crea la forma de hacerle ver a la hija que todo tiene su punto bueno y lo hace con mucho amor...Mi felicitación por tu genuina creatividad, que hace las historias amenas, sencillas y cercanas...
ResponderEliminarMi abrazo entrañable y admirado por ser como eres, Tracy.
Gracias por tus palabras que reflejan el cariño con el que e lees.
Eliminar¡MUACK!
En la forma de nombrarnos esta el amor, ni hablar del momento en que elegimos nombre para nuestros hijos! Un abrazo
ResponderEliminarUna tía mía se llamaba Candelaria... hasta ahora mismo jamás había asociado su nombre con el calor.
ResponderEliminarHace más de cincuenta años la SER ponía una novelilla que se llamaba "La saga de los Porretas" ("otra de las inquietantes peripecias entre el abuelo Porretas y su nuera Candelaria"). Duraba diez minutos y la ponían de madrugada. Recuerdo que, cuando estaba estudiando, hacía un alto para escucharla. Era con una sonrisa en medio del estudio.
ResponderEliminarJajaja me encanta tu sentido del humor! Ya con la primera frase me has ganado. Felicidades por tu relato. Bss
ResponderEliminarEntretenida, no es divertida. Los nombres dan para mucho, pero sea el que sea que te toque yo lo quiero entero y tambien siempre doy dos apellidos porque mi madre es importante. Abrazo
ResponderEliminarAmiga Tracy, boa noite de paz!
ResponderEliminarUm conto diferenciado dos que li e gosto da criatividade sua.
Muito bom o desfecho também.
Tenha dias abençoados!
Beijinhos fraternos
Hola Tracy,
ResponderEliminarMuy bueno. Trasladas las imágenes a una discusión familiar. Aunque me imagino a la Candelaria en esa edad en que todo le parece mal y representa a ésas personas que siempre tienen un motivo para quejarse, ya sea el frío, el calor, que les pique la lana o que la naranja resulte un poco agria en Alemania. Menos mal que recapacita al final. Cuando fuimos a Alemania mi hija estuvo en ese plan.
Un saludo.
No sé si tenian más ganas de discutir o de hacer las paces.
ResponderEliminarAbrazooo
No es un mal nombre, pero si implica una que otra cosilla, mejor seria pues buscar nombres que nunca fallan
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